martes, 12 de abril de 2011

La Leyenda


Esta es la historia de un hombre, uno cualquiera. Un hombre en un tiempo de magia, de leyendas y mitos. De luchas imposibles y de milagros posibles. De un hombre cualquiera, como digo, que fue mas allá, al terreno de las leyendas , de los imposibles.

Cuenta la leyenda, mi joven aprendiz, que aquel hombre habia sufrido un terrible agravio, una horrenda tragedia habia sacudido su casa, y descompuesto de dirigía al Rey, con nervios pero con paso firme, ya que aunque la situacion era limite, sabia lo que tenia que hacer.

CAPITULO 1

Unos pasos resuenan en palacio. Pasos rápidos, nerviosos, quiza desesperados.
El hombre, con respiracion entrecortada y su mirada baja, casi al suelo, mostrando respeto al Rey, se tomó su tiempo antes de pararse ante él, respirar hondo e hincar rodilla en tierra mostrando su condición. Calló y esperó.
El Rey, apreciaba a aquel hombre y no tenia inconveniente en hacerlo ver publicamente. No en vano era el prometido de su hija. Con voz entrecortada dijo:
-Bienvenido seas soldado…amigo. Habla.
- Su majestad- Dijo el hombre mientras le caian lagrimas por sus mejillas- Ya sabe la razón por la que estoy aquí. La Oscuridad ha enviado a uno de sus mas terribles subditos, y se ha llevado a su hija. Mi…amor.
El Rey, olvidando todo protocolo, y movido por el dolor, se levantó del trono, bajo las escaleras y se puso justo delante de su subdito. Poniendole una mano en el hombro dijo:
-Nada mas puedo pedirte, nada mas puedo ordenarte, nada mas debo rogarte…traemela de vuelta. Tu dolor es mi dolor, lo sabes bien. Pero debes saber que se la han llevado al santuario del espejo, de donde nadie volvió cuerdo jamás. Esta casi todo perdido, pero debes ir, te lo ordeno como Rey, te lo ruego como padre. Te lo imploro…
Tras una pausa, respirando hondo, el joven contestó:
- Su majestad, estas lagrimas nunca fueron mas verdaderas. Se han llevado lo que mas queria en el mundo. Siento como una mano ha entrado en mi corazon, arrancandome lo que habia dentro, y dejando un vacio lleno de dolor. Un vacio que duele al respirar, al latir, simplemente al vivir… Por supuesto que debo ir, aunque en ello me lleve la vida, ya que morir o vivir sin ella es casi lo mismo, o peor… Las noches en vela pensando en ella, que me visita para rozarme con sus dedos. Cada segundo sin ella se clava dentro de mi. No lo soporto mas, no puedo respirar. Morire si no lo intento, o quiza si lo intento, pero si asi es, moriré feliz, porque lo habre hecho con ella dentro de mi mente, y ella lo sabra, su majestad lo sabra, y… yo lo sabré. Se lo debo, me lo debo.
El Rey, casi sin poder respirar recompuso su gesto y continuó:
-Asi sera pues, joven caballero. Pero debes saber las normas para ir al santuario. Debes ser despojado de toda hidalguia, llevando solo lo imprescindible, sin llamar la atencion, y superando todas las pruebas. Es casi un viaje de ida… pero ni uno solo de los segundos de mi vida se dedicaran a otra cosa que a rezar por ti, por tu… nuestra, campaña.
- Mi Rey, pido permiso para emprender ya mismo el viaje. No puedo esperar mas, voy en su busca.
- Permiso concedido. Recuerda, solo lo imprescindible, y…espero que ésto no sea un adios- dijo con un hilo de voz casi imperceptible.

CAPITULO II

Y asi fue como aque hombre emprendio su viaje, el mas dificil de su corta y miserable vida, portando tan solo una llave, una caja y un papel escrito. No habia necesitado mucho tiempo para pensar que se llevaria. Esos tres elementos eran todo lo que necesitaba, con la excepcion de la añoranza de su gran amada.
Primero, cruzar a pie el desierto. Purificarse, encontrarse a uno mismo, era el primer requisito para poder pasar por la puerta del santuario.
Dias y dias vagó por el desierto. Soportando hambre y sed, calor agobiante y desorientacion. Aquí empezó el juego…
Voces lo atormentaron, invisibles seres le hacian terribles preguntas que acrecentaban su dolor. “ mirate, tan miserable eres que no pudiste mantenerla a tu lado”, “ no lo conseguirás, sabes que vas a perderla, vuelve”, “ tienes miedo? eso no es nada comparado con lo que te espera” , “ No eres rival para mi”…
Pero aquel hombre, aun roto por el dolor usaba la primera de sus armas. Tenia el papel. Un papel escrito de puño y letra de su amor, de su vida. “Labios de sol, labios que queman al besarme”. Dios… recordaba ese dia. El dia en que se besaron por primera vez, en dia en que la sintio cerca por primera vez, compartiendo aire, compartiendo vida. Aquel sentimiento, aquel papel, era algo que ni una sola de las voces podria cambiar jamas… no tenian tanto poder.
Acaso besasteis asi alguna vez! Les gritaba. Acaso sentisteis algo asi alguna vez!! Estais vacios, dejadme en paz…

CAPITULO III

Y pasaron los dias, no se sabe cuantos, y el joven atravesó por fin el desierto. Casi cegado, quemado por el sol y debilitado, intentaba mantener paso firme hacia su meta, hacia ella. Su recuerdo, la memoria de todo lo que significaba para él le hacia seguir caminando. No en vano habia jurado su amor. No en vano la habia sentido mas dentro que nadie. No en vano, debia seguir.
No seria facil, ya que ahora esperaba la segunda fase del viaje. El bosque de las sombras.
Muchas cosas se podrian decir de aquel lugar. Muchas ciertas, otras tantas inciertas. El problema es que muy poca gente habia podido salir de aquel frio, enloquecedor y laberintico lugar.
Un bosque donde nunca entra el sol. Un bosque lleno de sombras humanoides que te hablan, te llenan de dudas, para luego repetir tus respuestas en un enloquecedor eco.
Del asfixiante calor, paso al horrible frio. Un frio humedo, lleno de soledad y dolor, acrecentado por las continuas voces, risas y arañazos de las sombras. Si, aquellas sombras sabian lo que hacian, intentando atormentarlo, distraerlo, que se olvidara de ella… y tambien robarle la pequeña caja que llevaba consigo. Muchas veces lloró, muchas mas maldijo, otras tantas durmio tirado en la noche, pero mantuvo su caja consigo, no se la llevarian jamas. Cada dia que pasaba era duro, pero un triunfo en si mismo. Mantenerse en pie, buscar la salida era un arduo trabajo, pero al menos seguia en pie, debia hacerlo. Pensaba en su amor, en como cada dia que pasaba sin ella reforzaba su sentimiento, grande, especial. Habria sido una locura de no haber sentido por ella algo tan fuerte que rozaba lo irracional. Recordaba como le dijo “te quiero”. Unas palabras llenas, sinceras, que significaban mucho mas para el de lo que probablemente nadie imaginó. Se habia entregado a ella.
“ Si esto es lo quereis, no lo vais a conseguir jjaja. Yo sé lo que os hace falta, yo se por que lo necesitais, pero jamas lo obtendreis de mi. La caja y su contenido es MIA. No podreis amar a nadie de esta forma. Jamas ”

CAPITULO IV

Desarrapado, maloliento y destrozado, despues de varias semanas encontró por fin una salida del bosque, y por consiguiente un camino hacia la puerta del santuario del espejo. Se sentó un rato mirando al cielo, besó su caja recordando a su amada y se dijo:
-Vamos alla. Si alguna vez merecio la pena arriesgarse, es ahora.

El joven miró sus manos. Intentando comprender como, despues de mil batallas, mil experiencias, se encontraba justo alli, delante de su mas dura prueba. Recordando las palabras del sabio “ me prepare como un toro, para ser duro como el acero, para entregarte mi corazon, delicado como una rosa”. Seria a vida o muerte. Vida contigo, muerte en vida sin ti.
Se acercó a la puerta, vieja, de curiosa forma. Llena de extrañas inscripciones, de otros tiempos, de otras lenguas. De tiempos en los que el amor verdadero existia. Tiempos en los que un” te amo” no tenia tonos grises. Unos tiempos en los que el corazon de tu amor latia dentro de ti. Lenguas que hoy ya no se comprenden, lenguas olvidadas… Eran tiempos romanticos, eran tiempos de titanes, del mas bonito de los fines… el del amor.

El guardian de la puerta le interrumpio bruscamente:
-Tu! Simple mortal, miserable. Veo que llevas las marcas de haber pasado las dos pruebas, cosa que me parece ya en si mismo un exito. Hacia mucho tiempo que nadie venia por aquí, pero eso aun no es suficiente. Ahora llega lo verdadero, lo puro. Estaras preparado para afrontarlo?
- Supongo que si, a eso he venido- Respondio el joven sin abrir los ojos. Su corazon palpitaba descontrolado. Por fin he llegado , he venido a por ti…
- Supones, supones. Por la pinta que tienes, yo mas bien diria que lo que vienes a buscar es un suicidio. Pero si es lo que quieres, adelante. PERO! Ya sabes que debes dejarme lo más valioso de ti en garantia, ya que una vez entres y afrontes las palabras del orcaculo no se puede huir.
- Lo entiendo- Dijo el joven con voz triste- Toma esta caja, mantenla a salvo.- Dijo extendiendo la mano.
- Y lo mas valioso que tienes es esta mierda de caja?- Dijo el guardian mientras le quitaba de las manos la pequeña caja- Mmm ademas esta caliente…
- Si, ahora es lo mas valioso que tengo. Dentro hay una llama, un fuego que no puede apagarse. Dentro esta mi amor, mis sentimientos, que jamas ardieron tanto como con ella. Y ahí permaneceran hasta que vuelva.
El guardian, sorprendido y algo malhumorado contestó:
-Vale. Hum! Puedes pasar. Pero permiteme que no te desee suerte jajaja!

La puerta se abrió lentamente, al menos era lo que parecia, ya que el joven entro a tientas, muerto de miedo, pero con decision.

CAPITULO V

Al abrir los ojos, el joven se estremecio. Una cavidad amplia, una cueva, estaba repleta de cadaveres. Caras desfiguradas, otras ya en los huesos, sembraban todo el suelo. No era muy grande, y el olor era casi insoportable. Una imagen de tragedia de un lado al otro de la estancia. Pero, un momento, alguien estaba vivo en un rincon, sentado, riendo.
Mientras el joven se iba acercando, veia a aquel personaje, por llamarlo de alguna forma. Medio calvo, barbudo, delgado casi cadaverico, repetia las mismas palabras una y otra vez mientras reia freneticamente y bamboleaba su cuerpo adelante y atrás en una especie de demencia.
“ mi corazon aprieta y me desgarra. Yo lo beso, lo acaricio y lo consuelo. Susurrandole cuanto y como te quise…cuanto y como te quiero “
-Anciano, se encuentra bien? Necesita ayuda?- Le dijo el joven.
Al verle, el viejo se echo a reir con una espantosa carcajada.
-Aaah yo te conozco- Dijo el anciano. Y se a por que has venido jajaja pero no podras, porque:
El amor ahuyenta el miedo, y reciprocamente el miedo ahuyenta el amor
Y no solo el amor el miedo expulsa
Tambien a la belleza, la bondad
Todo sentimiento de belleza y verdad
Para quedar tan solo la desesperacion muda…
-Jajaja vete, y buena suerte jajaja porque la vas a necesitar…

Y el joven, extrañado e incomodo por aquellas palabras, dando media vuelta se dirigio por fin a la sala principal, mientras escuchaba al anciano repetir una y otra vez sus palabras. A saber cuanto tiempo llevaba aquí el pobre viejo, ha enloquecido.

Todo estaba oscuro, frio, casi humedo. El joven dio los pasos casi por intuicion, internandose en la profunda oscuridad, respirando hondo.
Una voz potente, retumbó por toda la estancia, fue como un trueno.
-Estas preparado, estas dispuesto?
- Quiero ver al oraculo. Devolvedme a mi amor, no me ire de aquí sin ella.
- Jajaja estupido! Claro que no te iras! Te quedaras aquí para siempre, como los otros.
- No estes tan seguro.
- Nooo, no lo estoy jajaja si quieres ver al oraculo, y recuperar a tu gran amor, mira justo delante de ti, y lucha!

Y una potente luz iluminó al oraculo. No me lo puedo creer. Es un espejo! Las leyendas eran ciertas…
Donde esta ella? Que tipo de broma es esto? Se preguntaba el joven mirando a todos lados, pero era inutil. Lo unico que habia en la estancia era oscuridad, y el espejo.
Dando un paso al frente, se puso justo delante de aquella maldita superficie pulida. Un escalofio atraveso su cuerpo. El dolor le inundó, las lagrimas cayeron por sus mejillas.
El espejo no era normal, no reflejaba la imagen real, sino un conjunto de imágenes. Lo que habias sido, los errores cometidos, las malas acciones, formando una imagen de uno mismo, terrible.
-Eso es lo que eres- Dijo la voz. –Ya no te veo tan valiente eh, lloron.
Es cierto. Aquel hidalgo se dio cuenta de que nada era, mucho menos lo que pensaba ser. Ni parecido a lo que habria querido ser.
-Donde esta ella, devolvedmela. Da igual lo que fui, me importa lo que soy, y sobre todo, lo que soy cuando estoy con ella. Lo es TODO.
- Ella esta al otro lado del espejo. No te la podemos devolver, porque no la tenemos. Algien mas poderoso que nosotros la tiene.
- Debo llegar alli.
- No puedes.
-Lo necesito. La necesito.
- Te digo que no puedes. Quien la tiene es el todopoderoso miedo. No puedes luchar contra el.
- Pues tendre que hacerlo. No hay otra opcion.
- Imposible, no puedes cruzar el espejo, es el otro lado de la realidad. Es imposible. No tiene sentido.
- Para quien, para ti? Porque para mi si lo tiene.
-No puedes, lo siento. Es la realidad.
- No mi realidad. La necesito. La amo. Tu no lo entiendes.
- Mucho mas de lo que crees. Deja de llorar. Siento decirte que si has venido aquí a por ella, has perdido el tiempo, ya que no te la podemos devolver. El Miedo es mas fuerte que tu, y hasta que el mismo oraculo.
-Deja mis lagrimas donde estan. Necesito verla. Como puedo pasar, debo morir? Quiza romper el espejo?
-No digas tonterias, el espejo no se puede romper. Puedes acercarte, y si tu amor es verdadero, quiza puedas verla, pero no puedes atravesarlo.
Acercandose al espejo, manteniendo fija la mirada en él. Tras un largo silencio, que fue eterno, el joven se estremecio de nuevo.
- La veo, la siento. Estoy aquí cielo, como te dije que haria siempre. Sé que sientes ese abrazo de oscuridad, pero mirame, sienteme. Tus palabras resuenan en mi cabeza “no lo haras”. Tus besos aun me abrasan… No es el qué, sino con quien, y eres tu. Por favor… Puede que quiza no me creas, pero las mas bonitas historias se crearon de lo imposible, de lo especial, y eso es lo que siento estando contigo…
Y allí quedo largo tiempo, mirando al espejo, acariciandolo, besandolo.
-Lo siento, tu tiempo ha llegado a su fin. Lo siento. No hay forma.- Dijo la voz con un tono algo mas comprensivo.- No te puedo ayudar…debes irte.

El joven, destrozado, se acercó lo más que pudo al espejo. Gritandola por si pudiera oirle, diciendole lo que sentia por ella. Golpeando la superficie con todas sus fuerzas.
Gritó que la amaba. Que él no habia buscado una edad, una religion, un color…tan solo una persona. Y era ella.
En un momento de dolor, de rabia, de desesperacion, sacó el ultimo de sus preciados objetos, la llave. Se abalanzó sobre el espejo, y presiono con su mano todo lo fuerte que pudo, empujando con todo su ser, con toda su alma. Poco a poco sintió como el espejo cedía, inundando su brazo con un frio desgarrador, doloroso hasta mas no poder, terrible. Pero siguió metiendo su brazo, y abrio la mano gritando:
-Esta es la llave de mi corazon, tan solo debes tenerla tu. Cojela! Por favor! Si te dije “te quiero” te pido perdon, porque creo que fue insuficiente palabra para todo lo que sentia, no supe que mas decir. Cojela, cojela!
-Algo calido rozó sus dedos , mientras sonaba en su mente la voz de su amor. De lo que mas queria en ese momento en el mundo, diciendole “entrelazar tus dedos con los mios, y no soltarlos jamas”, mientras se quedaba con la llave.

CAPITULO VI (fin)

Poco a poco el espejo fue expulsando el dolorido brazo del joven. Y la luz se fue apagando.
El joven volvio a la anterior estancia, mientras el anciano reia sin cesar repitiendo “ Mi corazon aprieta y me desgarra. Yo lo beso, lo acaricio y lo consuelo. Susurrandole al oido cuanto y como te quise…cuanto y como te quiero”
El joven se aproximó lentamente hacia él. Con una mezcla de dolor, desesperacion y rabia dentro de si. Se sento a su lado, abatido. Tras un largo rato, intento tranquilizarse, debia encontrar la forma de atravesar el espejo. Respiró hondo y dijo:
-Tranquilo anciano, tranquilo, vas a tener compañía por un largo tiempo. Quieres oir una historia de verdadero amor?
El anciano rió descontroladamente. Despues de unos segundos para tomar aire, repondió:
- Si ya la conozco. Acaso no me reconoces? Tu y yo somos el mismo.


FIN.

domingo, 6 de marzo de 2011

El Encuentro. Partes I y II


PARTE I ( 1999)

Esta todo oscuro, casi negro.

Poco a poco noto como mis ojos se van acostumbrando a la oscuridad, logrando ver algo más claramente todos los elementos que hay en mi habitacion.
Tumbado en mi cama, siento como mi corazon empieza a latir mas fuerte. Sonrio, me siento bien, la emocion se apodera de mi. Sí, ha llegado el momento.

Estoy sonriendo mientras ese habitual escalofrio recorre mi cuerpo. Es el momento de encontrarme contigo, una vez más. Apareces en la habitacion, medio desnuda, mirandome fijamente. Si alguna vez has sentido que el tiempo se para, que nada importa, y que tan solo existe el tu y el yo, comprenderas a lo que me refiero.
Mi corazon aprieta su ritmo, tambien te siente cerca.

Te miro, sin palabras, ni una sola debe romper este momento.
Mientras, tu estas ahi, delante, en silencio...mirandome fijamente y atravesandome con la mirada. Das un paso, otro. Vas acercandote a mi, sin apartar la vista. Te observo, podria dibujar cada una de tus curvas de memoria. Tan especial...

Llegas a mi lado, y lentamente te echas conmigo. Te quiero, sabes que eso no ha cambiado, no cambiará. Me estremezco al sentir tu piel, un dia mas. Un conjunto de emociones me inundan, desbordandome, me rompen por dentro porque quieren salir.
Nos besamos, nos acariciamos, como tan solo tu y yo sabemos. Te necesito, y lo digo en serio.

Una lagrima cae por mi mejilla, es la señal. Un dolor interno me arranca de ti, lentamente. Sé que te estas yendo, una noche más.
No, por favor, no te vayas. Te lo ruego, haré lo que sea, pero no te vayas, ahora no...
Pero sé que es imparable, doloroso. El dolor hace que la imagen que me he creado esta noche desaparezca poco a poco. Casi no te veo, pero aun te siento ahi cerca. Solo me quedan fuerzas para decirte con una voz casi imperceptible:
-Te quiero, nunca lo olvides.

Ya te has ido, y yo, un dia mas, me quedo llorando en mi cama, echandote de menos. El dolor me romperá un buen rato mas, hasta que me calme y tenga que aceptar que mañana tendremos otro momento juntos, cuando me eche de nuevo y mi cabeza te pida un nuevo encuentro. Por favor no faltes. No podria soportar que un dia no vinieras...

Hoy dormire de nuevo, con una triste y dolorosa sonrisa.


PARTE II ( 2002)

Hoy estoy feliz.

He tomado una decision, y eso me da fuerzas, esperanza. Voy a ir a tu encuentro.

No puedo seguir asi, debo actuar. Voy a salvar esta distancia que nos separa y que me duele cada vez mas.
Hoy nuestro momento ha sido como de costumbre, aunque el dolor al verte desaparecer ha sido un poco menor, porque sé lo que debo hacer.

En esta ocasion, una vez que te has marchado, me levanto lentamente y me dirijo al punto donde sé que nos veremos, por fin.

Pienso en ti, todo el rato, cada segundo de mi vida. Pienso en todos esos momentos que vivimos juntos, en todos aquellos bonitos lugares que podrian haber desaparecido sin haber quitado ni un apice de "momento especial", porque no importaba el donde, sino el con quien. Contigo.

He llegado al lugar. Por fin. Mi corazon va a estallar, porque entiende de la importancia del momento. Es dificil, pero debo dar el paso. Vamos! Hazlo, ve a por ella...

Ya esta, por fin, esta hecho. Ahora tan solo debo esperar unos segundos mas.

Sonrio. En breve nos encontraremos, para siempre. Si, no podia estar mas tiempo asi, sé que lo entenderas. He tenido que dar el paso en aquel precipicio, ha sido mas facil de lo que creia.

El suelo va acercandose cada vez mas, solo unos segundos...

Viene, viene... viene. Ya llega.

Cierro los ojos, la espera ha terminado. Voy a tu encuentro.

Te quiero cielo.

sábado, 7 de noviembre de 2009

"Click"


Click!

Bien, ha sonado el primer cierre. Un suspiro, profundo.
Debo estar totalmente loco, por supuesto que debo estarlo. Eso, o lo que estoy es harto, cansado. Cansado de mí, de la vida que he estado llevando.
Sonrío, sin estar pensando en nada gracioso, más bien al contrario. Algo me dice que debo estar metiéndome en algún lío. Bueno, eso es algo seguro.

Todo ha empezado hace poco, nada. Quizá dos horas? No creo que ni llegue.




Aeropuerto de Barajas, Madrid.
11:23 de la mañana.

-Muchas gracias Sr. Aguilar. Aquí tiene su billete, si lo desea ya puede pasar a zona de embarque.

La Srta. me dio amablemente mis papeles con una preciosa sonrisa. Es de agradecer, ya que llevaba un buen rato en el aeropuerto, viendo como el avión que debía coger hace mucho se había retrasado continuamente.
Estos viajes de negocios eran un perfecto atractivo cuando empecé en la empresa, pero en demasiadas ocasiones tengo problemas con los vuelos, lo que hace de estos viajes una incógnita, bastante molesta en no pocas ocasiones.

La puerta de embarque ni siquiera se había abierto, así que decidí sentarme, otra vez. El vuelo no iba a ser corto, con escala en Barcelona, de ahí a Londres y finalmente a Chile, así que pensé que sería buena idea comprar alguna revista, ya que mi dosis de paciencia se había acabado con tanta espera, y aún quedaba el vuelo.

Como es costumbre, al menos en mí, esa fácil elección que es una sencilla revista de lectura se convirtió en una verdadera prueba, ya que normalmente ninguna termina de convencer, así que acabas comprando alguna absurda, pero que sea gorda, debe durar lo máximo posible. Básicamente compré al peso.
Volvía a paso de jubilado, cuando observé que la gente ya estaba en la fila, empezando a embarcar, por fin una buena noticia!

Como me olí lo que iba a suceder, decidí entrar al baño antes de embarcar, no fuera que me diese el apretón y lo pasase realmente mal, ya me ha ocurrido en alguna que otra ocasión y el baño de los aviones suelen ser lo peor.
Avancé por el pasillo hasta llegar al cartel “WC” y entré. Estaba totalmente vacío, o al menos eso creí yo, y en completo silencio. Hice lo que tenía que hacer un poco apretado por las prisas, y después me dispuse a lavarme las manos.

Una voz justo detrás de mí me sobresaltó, no había oído entrar a nadie.

-Ya era hora joder! Lo tienes justo ahí dentro, date prisa y no te entretengas, ya sabes lo que hay que hacer.- Dijo en un tono bajo, casi un cuchicheo.

Miré al espejo para buscar, desconcertado, el autor de esas palabras, pero sólo pude ver a un tipo de color, prácticamente de espaldas, con una camisa de manga corta, pantalón de vestir, un sombrero y gafas de sol, saliendo por la puerta.

Pero qué narices significaba eso?

Nervioso, miré para todos lados, intentando encontrar una respuesta sobre si me estaba hablando a mí o a alguien más que estuviera ahí. No, estaba solo, me había hablado a mí.
Por un instante pensé que lo mejor era salir de allí y embarcar YA mismo, no creí que fuera buena idea tener nada que ver con éste asunto. Por otro lado, aún suponiendo que me había confundido con otra persona, un vistazo a aquello “lo que sea” que hubiera “ahí dentro” me picaba la curiosidad, aún diría más.

Mientras me secaba con el papel decidí, como es obvio, la peor opción, y dando un par de pasos laterales me asomé al “trono” de donde había salido aquel hombre.
Todo estaba en orden, como es normal, pero en el suelo, justo debajo del papel higiénico, había un maletín negro.
Me acerqué lentamente, nervioso por si entraba alguien, histérico diría yo, mirando mil veces a la puerta de entrada.
Mil cosas se me pasaron por la cabeza, y otras mil hay escritas en el decálogo de cómo no actuar como un perfecto gilipollas, pero pasándomelas todas por el “forro” cogí el maletín de los cojones.

Cuando quise recapacitar ya estaba yendo casi a la carrera a la zona de embarque, ya que entre tanta historia me estaba retrasando, y eso más los nervios hicieron que pensase que me quedaba en tierra, joder eso no.

Así que ya no había marcha atrás, había salido del WC con el maletín negro colgando en mi mano derecha, menudo anormal. Miraba a todas partes, intentando disimular, pero obviamente quien estuviera detrás de todo el asunto, sabría que lo había cogido yo, o no¿?

Al final me ha tocado correr, por una parte por las prisas y por otra por el miedo de no estar ni remotamente solo en ningún momento, ya empieza la paranoia.

Con el maletín apoyado en mis piernas, es cuando empiezo a intentar comprender la magnitud de la gilipollez que acabo de hacer, joder con el “aventuritas”.
He esperado nerviosamente a que el avión despegase intentando disimular lo máximo posible para que la viejecilla de al lado no me vea histérico, ni actuando de forma extraña. Una vez en el aire, y con esa “tranquilidad” que te da saber que la has cagado, y que tan sólo hay una dirección para seguir, analicé mejor el objeto.

Maletín negro, bastante viejo, con dos cierres de seguridad numéricos en dorado, desgastadísimos. Ni marcas, ni olores, ni sonidos en su interior. Lo curioso es que casi no pesa, es como si estuviera vacío, cosa que dudo, no tendré tanta suerte.

“Hale majete, ya estas bien jodido, así que, ahora que?”

Pues eso, a cagarla más.

001, nada, 002, nada, 003, nada….

Así me tiré, probando hasta que ha sonado el “click” del primer cierre. La viejilla de al lado casi ronca, es buena señal.

001, nada, 002, nada…

Tras 34min de pruebas, el segundo cierre salta, y con ese sonido, un chorro de adrenalina inunda mi cuerpo. Ahí esta el maletín, con los dos cierres levantados apoyado en las piernas de un hombre que más que probablemente había cometido un grandísimo error.

Respiré hondo, dos o tres veces, abrí la maleta lentamente, mientras casi se me escapaba una oración.

Joder.

II (por Anonimo)

- Disculpe señor, estamos apunto de despegar, le ruego que cierre el malentin y lo ponga debajo de su asiento- Dijo una simpatica azafata con la sonrisa mas perfecta que habia visto en mi vida.
-Un momento- contesté nervioso.
-Insisto señor.- Aquella cara angelical se tranformo en una milesima de segundo a lo mas parecido al demonio que habia visto en mi vida.
No tuve alternativa. Cerre el maletin que tanto me habia costado abrir y lo guarde debajo del asiento sin saber que habia dentro.
Mi terrorifica azafata no se separo de mi asiento hasta que puse el maletin debajo de mi culo.

Segundos mas tardes entendi por que aquella bella sonrisa se habria transformado en el diablo: El vuelo fue un infierno. El avion no dejo de moverse ni un momento, por lo que no pude volver a abrir el dichoso maletin que habia encontrado.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Informacion

Debido a unos problemas de internet y la inminente llegada de la serie Flashforward, tuve q parar mi ultima entrada por la semejanza del tema.

Por otro lado, la nueva idea es que el día 7 de Nov colgaré el comienzo de una historia, con la intencion de que sea continuada por cada uno de los lectores que quieran participar, tomandoselo un pelin en serio, a ver que sale.

El comienzo estara seguido (supongo) de algunas entradas, asi q estaos atentos para seguir el hilo de la misma.

Hasta el dia 7!!!!!

sábado, 2 de mayo de 2009

No se llamará usted Santiago?


Dios mío que placer. No veía que llegase el momento de estar así. Desde que mi mujer me dijo que este fin de semana se iba a casa de su hermana con el niño para ir al zoo, los días se me estaban haciendo interminables. Un día para mi solo! No me lo podía creer cuando me lo comentó, estar aljdo de los chillidos del dichoso nene un día entero, y ya no digamos de la fastidiosa de mi mujer. En realidad no es que nos llevemos mal, ocurre que hay veces que darías mucho por estar así una pequeña temporada. Digamos…un poco harto.

Sentir después de tanto tiempo –demasiado quizá- ese silencio y esa sensación de poder hacer y estar como te de la real gana por casa sin las jodidas puyitas o comentarios, es como renacer. Parece que el YO vuelve a ti, que de nuevo te sientes tú mismo.
Ahora estoy en el sillón, con el pijama puesto (aún), con la tv encendida pero con la mirada perdida por estos pensamientos, el café en la mano y sin afeitar, escuchando ese delicioso silencio y sonriendo levemente al pensar en lo que renunciamos al casarnos, pero bueno, tiene su parte positiva también.

Un sonido horrible me arranca de mi estado, como siendo atravesado por un rayo, como un bombazo. No puede ser. Sí, me temo que no hay duda, ha sonado el telefonillo de casa. Totalmente acongojado me acerco a la puerta, como cabrito al matadero voy acercándome lentamente mientras pienso en quien puede ser. Si es mi mujer, se me acaba de joder el finde que tenia pensado, pero no, no puede ser, me dijo que iría al zoo y que si se hacia tarde se quedaría a dormir en casa de su hermana. A no ser que haya pasado algo, mm no, no creo, me habría llamado al móvil. Entonces, quien será? No esperábamos a nadie hoy... No hay remedio, a contestar.

Al coger el telefonillo una voz me contesta desde el otro lado de la puerta. Es arriba, ni me había enterado. Abro y encuentro a un señor trajeado de mi estatura, moreno, y , por algún motivo su cara me resulta familiar.

- Hola buenos días, perdone la molestia, quizá la pregunta le resulte algo extraña, pero es usted Santiago Sánchez?- Me pregunta con una voz amable, aunque algo aséptica, y con una media sonrisa en su boca.

- Pues si, lo soy, y usted es..? –Ahora caigo, a este personaje le he visto a veces en la calle, mientras íbamos a trabajar, supongo

- Uf, no sabes el peso que me quitas de encima. Imagínate una situación así y que me equivoque, con lo tímido que soy… Obviamente no me recuerdas, yo pensaba que era imposible, pero como el mundo es un pañuelo pensé que no era tan descabellado encontrarse a un antiguo compañero de colegio por estos lares. Vas cayendo en quien soy? Recuerda, el instituto... el primer año, Antonio…-

- Pero bueno! Antoñin! Antonio Herta, es verdad! Maaadre miaaaa, pero cuanto tiempo! Oye pasa pasa y hablamos, que hoy estoy solo y podemos hablar tranquilos. Fíjate que casualidad que justo hoy mi mujer se ha ido con el niño por ahí y no creo que venga. Jaja Antoñito “na” menos…

- Solo? Mira tu que suerte, eso simplifica mucho las cosas. Pues acepto, si no es mucha molestia, así hablamos.

Increíble, Antoñito Herta, pero bueno, no veas como ha cambiado el tío. En el "tuto" era lo peor, bueno, seguro que lo seguirá siendo pero al menos es más corpulento y la cara de memo se le ha quitado un poco. Era el típico chaval que no tenia demasiadas luces, en los que casi todos centran algún que otro comentario punzante, la verdad es que era buen tío en el fondo, me alegro de que si me tenían que interrumpir hoy, que fuese algo así, a ver si recordamos esos tiempos de clase –mas de 20 años después, increíble- y nos reímos un poco. Al fin y al cabo lo que más necesito es quitarme el estrés este, que al final acabara conmigo.

Durante toda la tarde hemos estado hablando, entre risas y recuerdos. Qué fenómeno! Se acuerda de casi todos los amigotes, gente que ya ni me recordaba que existían. Anécdotas, nombres de compañeros, de profesores, han ido sucediendose uno tras otro entre comentarios jocosos, aunque hace un ratillo ha habido un momento en el que me he sentido un pelin mal, cuando recordé aquel momento en el que por una gamberrada nuestra, (una broma muy pesada la verdad) a este pobre chaval le dejó la novia. Madre mía la tragedia que se montó, y no sirvieron de nada las excusas y las disculpas, porque ella no volvió. Pobre, por todos era sabido que lo pasó fatal, e incluso algunos dijeron que hasta estuvo cerca del suicidio!. Dejó las clases, y joder lo mal que lo tuvo que pasar... cuanto lo siento, pero no me parece conveniente sacar a flote ése recuerdo ahora, que no creo que le haga gracia.

La verdad es que hemos tocado todos los temas imaginables, desde el pasado hasta el presente, y se nos han pasado las horas muy amenamente la verdad –menos mal que por lo que veo mi mujer no llega hoy, que alivio- y me alegro mucho de verle después de todo ese tiempo.

- Oye, y como me reconociste? El caso es que ahora creo que recuerdo que te he visto algún día por aquí abajo, pero no he caído en que eras tú la verdad.- La verdad es que estoy muy intrigado, anda que no es casualidad que nos veamos después de tanto tiempo.

- Pues fíjate que tontería, me compre un piso dos calles mas abajo y un día al cruzarme contigo por la mañana me dije; no puede ser. Pero como al fin y al cabo casi no has cambiado, te reconocí y poco a poco fui merodeando por aquí a ver si mis sospechas eran ciertas, hasta que di con tu portal y vi tu nombre, jajaja es increíble no es cierto? Pensé; pero bueno, si al final tengo aquí a uno de estos hijos de puta que me arruinaron la vida!
No pongas esa cara hombre. Por lo que veo sabes de lo que estoy hablando. Te acuerdas de Silvia y de las putadas que nos hicisteis hasta que lograsteis joderme?. "El chulo" te llamábamos. Y tus amigotes, jajaja que cachondos. No tienes ni idea del daño que me hicisteis, menudos cabronazos. Un noviazgo, un proyecto de vida juntos, un futuro quizá, todo a tomar por culo por tus cachondadas, por unas putadas que sólo pretendían hacer daño. Noo, no, déjame terminar, no digas nada. El infierno que he vivido muchos años no te lo puedes ni imaginar, sobre todo a partir de no tener valor a suicidarme. Sí, a partir de ahí aprendí a vivir con ello, quemándome día tras día en mi interior... y fíjate que ya lo tenia muy superado, hasta que te vi.
Poco a poco me acerque a ti y fué creciendo algo en mi interior, hasta dominarme por completo. Poco a poco he ido pensando y esperando la mejor opción para llegar hasta tí. Y bueno, por fin me ves aquí sentado. Que suerte que no me hayas reconocido, no crees?
Mira, te voy a enseñar una cosa, ves lo que llevo aquí debajo de la chaqueta? Si, amigo mío, este cuchillo es para ti. He venido a destrozar tu vida como tu arruinaste la mia, he venido a matarte, lentamente...y perdoname, pero creo que no puedo decirte que no te va a doler...

miércoles, 8 de abril de 2009

La tercera opción


El bamboleo del tren hace que lleve un buen rato amodorrado, me falta poco para dormirme.

Cuando me dijeron que tenia que volver una vez más a esta ciudad, me alegré, aunque no me dijeron la cantidad de horas que iba a tener que hacer en tren hasta llegar a ella, supuse que llegaría en avión desde Viena, y en esta ocasión no es así. Curioso el tema éste del recorte de gastos.

Sólo en el compartimiento, he hecho todo tipo de cosas para pasar el rato, leer, escuchar música, dormir, pasear por el tren... me ha faltado solo hacer volteretas, lo dejaré para mejor ocasión.
Como no podía ser de otra manera (si no, no estaría escribiendo sobre ello) algo ocurrió que me saco de mi particular martirio.

Abrí los ojos después de una de mis pequeñas cabezadas, y la vi.

La mujer estaba sentada enfrente de mí, y se había percatado de mi despertar (no sé si de mi sorpresa, espero que no) aunque inmediatamente siguió sumida en sus pensamientos, mirando el exterior por la ventana. Mayor que yo,- diría que rondando los cuarenta- rubia y con el pelo rizado, buen cuerpo y aspecto templado, vestía elegantemente. Menudo bombón. Al final he tenido suerte y todo.
Lo que me queda de viaje con semejante mujer, sí, mucha suerte. Pasan los minutos y sigo fijándome en ella, al principio todo lo disimuladamente que puedo, pero según va pasando el tiempo, más descaradamente. Ella también me mira, obviamente se ha percatado. Debo parar, tampoco quiero molestar.

No puedo saber que me esta pasando, quizá por la sorpresa, o quizá sea realmente por ella, pero llevo ya dos horas mirándola y cada vez me gusta más, y aún me quedan 3 horas de viaje. La situación ha pasado de ser una suerte a ser un suplicio, empiezo a ponerme nervioso encerrado con ella en este espacio tan reducido. Me he fijado ya en todo lo que podía fijarme.

En mitad de ese largo e incomodo silencio me habla.
- Perdona pero, eres español?
- Pues si, como lo sabes? Tengo aspecto de español? – (Los dioses existen!!??)
- Jaja pues no, la verdad es que más bien al contrario, pero todo lo que llevas para leer esta en español, acabo de fijarme.
(Pues claro, tonto)

Desde este momento comenzamos una muy agradable conversación, interrumpida tan solo por pequeñas cabezadas o idas y venidas, ya que ciertamente tampoco pretendo ser un pesado, aunque me estoy muriendo de ganas de hablar con ella constantemente, y lo peor, de preguntarle cosas bastante más personales.
Al final o me volveré loco, o quedaré como un imbécil, o le diré algo, o (lo más probable) me guardo mis ganas de conocerla, de saber aun más de ella y no pasara nada.


Llegada a la maldita ciudad. Obviamente he elegido la ultima opción, como no, puto cobarde. No me he atrevido a decirle nada, ni aun tras la cordial despedida que me brinda. Si, es cierto, soy lo peor.
Bajo del tren, y automáticamente voy donde paran los taxis, más como una huida que por tener prisa. (La he perdido de vista, para siempre, me temo). Y sin mirar atrás, por supuesto.

Observando por la ventanilla del coche se reafirma el convencimiento de que esta ciudad me encanta. El taxi me lleva rápidamente hacia el hotel, casi atentando contra la integridad de otros coches y hasta de los propios viandantes (como es costumbre aquí). Sin duda si los coches turcos no tuvieran claxon, no se conduciría en ésta ciudad.
Calles y edificios, en su mayoría familiares para mí, pasan sin cesar, mostrando el característico bullicio de sus gentes que desde el primer momento me encandiló. Gente andando por aquí, por allá, otros parados en medio de la calle (desconozco si ociosos o no) puestos ambulantes, colores, sonidos, ruidos, y me atrevería a decir que hasta olores, mezclados con todos los quehaceres y ajetreos cotidianos tan solo interrumpidos (enamorándome una vez mas) con un llamamiento a la oración, oyéndose en todos los rincones de esta tan preciosa ciudad que es Estambul.

No es la primera vez que vengo aquí, obviamente, ni la segunda, es un destino habitual para mí (de negocios por supuesto, y hasta en un par de ocasiones por placer). Probablemente este cerca de la decena de veces que he visitado esta espectacular ciudad, y el resultado es siempre el mismo.

Llegamos por fin al hotel, el de casi siempre, el Pierre Loti Hotel, inconfundible con sus luces azules y moradas en la fachada exterior, me encanta. Buen exterior, mejor interior, y unas vistas increíbles a la mezquita de Haya Sofía desde las habitaciones, este hotel es mi preferido del barrio de Sultanahmmet. Desde que tuve la grandísima suerte de conocerlo, no he ido a otro. No es por el lujo, más bien es por un conjunto de cosas, un “todo” inexplicable que hace que me sienta bien, tranquilo. Quizá sea su restaurante en la terraza, con vistas al puerto, lo que me atrae tanto, ya que es ahí donde muchas veces paso mi escaso tiempo libre pensando y relajándome antes de irme a descansar.
Después de dar mi nombre en recepción, subo a mi habitación dispuesto a dejarlo todo rápido y darme un paseo por la ciudad, para desentumecer músculos, y como no, para pensar un poco. Sí, por que no, también en ella.

Gran ciudad, preciosa. Siempre que tengo que hablar de este lugar, dejo bien claro que el sitio donde mejor me han tratado jamás ha sido Turquía, y he estado en bastantes países, más de 30 probablemente. Nadie puede llegar a imaginar el tremendo encanto que esconde cada rincón de la ciudad.
Saboreo mi paseo, ya que esta es la última noche de los 5 días que me esperan en la que podré disfrutar de un paseo tranquilo, de relax, no creo que luego tenga fuerzas para mucho más. Después una cenita, ver un poco la televisión, y hale, a la cama, que te espera un día duro.




En lo cierto estuve ayer, y nadie se imagina cuanto. Ha sido un día duro, estoy molido.

Mi trabajo realmente no es algo tan duro como la minería por supuesto, pero la tensión y el estar de un lado a otro con reuniones y negociaciones te destrozan, acabas hasta los mismísimos. Por suerte, la cosa hoy ha ido bien, así que dentro de todo lo malo, no me traigo a la cama más tensiones.

Después de la cena y la ducha, me veo en la misma situación que ayer, tirado en la cama, con la diferencia que hoy la televisión ni la veo, estoy en trance, quedándome dormido, estoy muerto, y es el primer día de reuniones.
Suena el teléfono, son las 23 47.

Sobresaltado, descuelgo el teléfono y respondo, una voz masculina me suelta una retahíla en turco que suena a eso, a turco, y no me entero de nada de lo que dice, paso de todo y le digo, OK.

- Hola? – Digo intrigado.
- Hola, espero no haberle despertado, lo sentiría de veras.- Me contesta una voz femenina.
- Pues no, no se preocupe, estaba viendo la televisión. Con quien hablo?
- Con quien? Bueno, nos hemos conocido en el tren, me recuerda?
Flipo, paso de estar medio tirado en la cama al borde del desmayo a estar sentado, recuperado completamente.
- Si, por supuesto que lo recuerdo, pero, podría preguntarle como me ha encontrado?
- Estoy en el mismo hotel, no ha sido difícil preguntar para averiguar su habitación.
- Vaya, estoy sorprendido.- Mentira, es mucho más, estoy flipando de veras.
- Bueno, espero entonces que no le haya molestado, si es así, dígamelo se lo ruego.
- Nooo, no. Para nada.
- Bien, lo tomo como algo positivo entonces. Para que esto no parezca una tontería, y se quede tan solo en una locura, hablemos un poco.
- Me parece bien.
- Estupendo. Pero antes me gustaría saber una cosa, respóndame a una pregunta. Le gusta jugar?
- Solo a cierto tipo de juegos, éste por ejemplo me esta gustando bastante.
- Bien, entonces no necesito saber nada más. Se quedará mucho tiempo en la ciudad?
- No, solo 4 días más.- Respondí, esto empieza a ponerse muchísimo mas que interesante.
- Bien, pues volveré a llamarle un día de estos, espero que sea buen jugador.
- Jaja si, no se preocupe, no haré nada por encontrarla, si a eso se refería.
- Buenas noches Sr. X.
- Buenas noches.

Menuda situación. No me lo puedo creer, no me lo puedo creer, y no me lo puedo creer, hale, tres veces. Increíble. La risa me sale sola, los nervios también claro esta. Me huelo que conciliar el sueño esta noche va a ser....como mínimo, difícil.

Bueno, bueno, vamos a aclarar las ideas. No me ha dicho su nombre, tampoco me ha dicho qué quiere. Que si me gusta jugar? Pero, a qué? Y su nombre? Pero quién es?!! Bueno, no estoy aclarando absolutamente nada, porque es imposible. Las respuestas las tiene ella, y lo ha hecho muy bien como para que yo tenga todas las preguntas y ninguna respuesta. Bueno, que así sea.

Llevo ya 2 días sin saber nada de ella. Ni por teléfono, ni en persona, ni siquiera he logrado cruzarme con ella en el hotel (si es cierto lo que me dijo), y eso que he estado atento, no creas. Paseando más de lo normal por el hotel, y mirando si, por alguna mala casualidad justo ahora me he quedado sin línea en el teléfono de la habitación, como un adolescente. Lo único que he hecho estos días ha sido, esperarla como un loco y prestar la máxima atención a los temas de trabajo, cosa que me ha resultado en ciertos momentos, realmente muy difícil.

Nada, mañana es mi último día aquí en Estambul. Se habrá arrepentido? O precisamente el juego era únicamente la llamada? Estará esperando que la busque? Habrá ocurrido algún contratiempo? Vete a saber, el caso es que mañana es mi ultimo día en la ciudad, (la esperanza es lo último que se pierde, dicen) y no sé nada de ella. Aquí me veo, tirado en la cama pensando en tonterías. A quien le cuente esto…

Me despierto. Está sonando la puerta. Son las 0’30h exactamente, no puede ser.

Me levanto y abro la puerta, claro que puede ser.

Aquí esta ella, con tan solo una pieza de noche gris metalizado encima, sonriendo, y con dos copas y una botella en las manos.

- Puedo pasar?
- Si, por supuesto, bonito... lo que sea eso que llevas puesto.- (Me estoy cagando enterito).
- Jaja, gracias, no creas que normalmente voy así por el hotel, mi habitación es la 108, justo enfrente de la tuya, así es más fácil observar…observarte.
- Muy buena esa, touché.- Si, hace tiempo que he aceptado que la que lleva las reglas del juego es ella.
Suavemente entra y se sienta desenfadadamente sobre la cama, sonríe levemente y me dice:
- Estas preparado?
- Seguro. Para que?
- Pues para jugar...

(Joder, me encanta su sonrisa)

Ahora, echado en la cama, viendo como duerme, recuerdo pausadamente todos los momentos de esta noche mientras paso suavemente mi dedo por su cuerpo. Las palabras, las miradas, los gestos, lo voy recordando todo. Es aun más bonita de lo que me pareció al verla la primera vez. Increíble, menuda noche.



Una sacudida me despierta violentamente. Abro los ojos desconcertado, veo el compartimiento, miro por la ventana y veo que hemos llegado a Estambul, me he quedado dormido. Miro al frente, y sí, ahí esta ella, con un gesto tremendamente avergonzado, creo que se ha despertado también.
Pensará que la he observado mientras dormía? O de alguna manera sabe lo que he soñado? Lo habrá soñado ella también? Es prácticamente imposible saberlo, de todas formas da igual, esta vez no voy a pasar toda mi estancia en Estambul recordando el sueño y pensando en el “que hubiera pasado si...”
Esta vez, voy a escoger la tercera opción.

martes, 7 de abril de 2009

Cartas desde Venusville IV


Hola amigo de la tierra! Me alegra saber de usted de nuevo.

Le agradezco su rápida respuesta, ya sabe usted que leerle es realmente provechoso para mí.

Comprendo su sorpresa apreciado colega. Me permite llamarle así?
Nuestro Líder es una de las cosas más maravillosas que nos ha podido pasar jamás. Y sé de buena tinta, que como aquí, no se vive en ningún lugar, y todo gracias a él. Así que accederé a contarle más cosas sobre su rectitud y su persona.

Cierto día un país cercano llamado “Polaina” envió a su máximo dirigente a nuestro país para tratar unos asuntos comerciales y, al mismo tiempo, entablar unas relaciones amistosas, faltaría más! El problema es que nuestro Líder acababa de volver de un viaje oficial por otros lugares, y no pudo ir, mandando a su segundo.
Más tarde un medio de desinformación disidente hizo la maliciosa pregunta de la razón de no haber acudido a esa cita, a lo que el Líder respondió la verdad, que no acudió porque estaba cansado.
Cómo no! Esa respuesta, desde la más pura sinceridad, también fue usada por los antipatriotas como arma arrojadiza. Yo me pregunto, vamos a ver, si no quieres que se responda la verdad, para qué pregunta? Prefiere que le mienta? Dígame usted. Acaso en su planeta van a trabajar cuando se está cansado? Me sorprendería mucho, ya que aquí todos sabemos que estando cansado no se rinde adecuadamente, y menos en asuntos importantes que tratar. Dígame usted un caso, sólo uno, en el que alguien haya ido a trabajar cansado. Ya me entiende.

Esto me ha llevado a responderle a sus otras preguntas.

La preparación de nuestro Líder? Por dios querido amigo, si de la nada ha llegado a dónde está, qué más carta de presentación quiere usted? Usted lo lograría? Me temo que no. Es más, dígame usted, en su planeta le piden algún tipo de formación para un trabajo? Por supuesto que no. Es muchísimo mejor tener don de gentes, de palabra, no ha visto usted a los vendedores?
Al hablar de la palabra he llegado a un punto por donde se ha intentando atacar a nuestro adorado Líder, los dioses le tengan en su protección.
La lengua.

Cómo que nuestro Líder no sabe idiomas? Lo que ocurre es que se cuida muy mucho de hablar únicamente en nuestro lenguaje, el Venusí. La razón es sumamente sencilla. Aquí muchos disidentes le acusan de no proteger ni defender nuestra lengua, en nuestra propia tierra, se lo puede creer? Pues es así. No hay mejor protección de un idioma que asegurarse de que quien quiera hablar con su persona, primero aprenda el Venusí. Sigo diciendo amigo mío, ojo con la disidencia, que es cruel y rastrera.

Créame si le digo que éste tipo de antipatriotas son como para perseguirlos, una gente sucia y llena de maldad, presta a manipular la palabra en todo momento para sus fines.

En una ocasión, en un “pleno” uno de los micrófonos se quedó abierto – No quiero decirle que intencionadamente, pero me juego el cuello a que fue así- y captó unas palabras del Líder y su ayudante de economía.
Se trataba un tema de economía mundial, y el grandísimo Líder le dijo a su segundo que estaba un poco verde en el tema, a lo que el segundo respondió que él se lo explicaba, ya que con su asombrosa capacidad, en una tarde o dos a lo máximo lo dominaba. Y me pregunta usted sobre preparación? A ver cuanto tarda usted en dominar el tema, póngase, póngase y verá su dificultad. Una tarde amigo mío, una tarde, recuérdelo.

Sobra decir que los disidentes le echaron en cara que no iría lo suficientemente preparado. Y no se crea que lo hacen por desconocimiento eh, no. Lo hacen por maldad, porque son miembros de una facción que tan sólo busca el control y la represión, ya le contaré.
La sucia envidia de no tener un Líder con tal capacidad hace que aprovechen hasta el más mínimo detalle para atacar e intentar emponzoñar la buena imagen de nuestro benefactor. Aunque he de decirle que de momento están controlados ya que con sus sucias artes no están consiguiendo minar ni por un instante la confianza que tenemos en él. No en vano nuestro superlativo Líder salió reelegido una vez más, para que nos lleve hacia la sabiduría de su mano protectora y nos ayude a combatir el antipatriotismo, con tensión, digo…con tesón.

Otro día le cuento con qué alivio se vivió su reelección, mi querido amigo.

Att: Desde Venusville.