martes, 12 de abril de 2011

La Leyenda


Esta es la historia de un hombre, uno cualquiera. Un hombre en un tiempo de magia, de leyendas y mitos. De luchas imposibles y de milagros posibles. De un hombre cualquiera, como digo, que fue mas allá, al terreno de las leyendas , de los imposibles.

Cuenta la leyenda, mi joven aprendiz, que aquel hombre habia sufrido un terrible agravio, una horrenda tragedia habia sacudido su casa, y descompuesto de dirigía al Rey, con nervios pero con paso firme, ya que aunque la situacion era limite, sabia lo que tenia que hacer.

CAPITULO 1

Unos pasos resuenan en palacio. Pasos rápidos, nerviosos, quiza desesperados.
El hombre, con respiracion entrecortada y su mirada baja, casi al suelo, mostrando respeto al Rey, se tomó su tiempo antes de pararse ante él, respirar hondo e hincar rodilla en tierra mostrando su condición. Calló y esperó.
El Rey, apreciaba a aquel hombre y no tenia inconveniente en hacerlo ver publicamente. No en vano era el prometido de su hija. Con voz entrecortada dijo:
-Bienvenido seas soldado…amigo. Habla.
- Su majestad- Dijo el hombre mientras le caian lagrimas por sus mejillas- Ya sabe la razón por la que estoy aquí. La Oscuridad ha enviado a uno de sus mas terribles subditos, y se ha llevado a su hija. Mi…amor.
El Rey, olvidando todo protocolo, y movido por el dolor, se levantó del trono, bajo las escaleras y se puso justo delante de su subdito. Poniendole una mano en el hombro dijo:
-Nada mas puedo pedirte, nada mas puedo ordenarte, nada mas debo rogarte…traemela de vuelta. Tu dolor es mi dolor, lo sabes bien. Pero debes saber que se la han llevado al santuario del espejo, de donde nadie volvió cuerdo jamás. Esta casi todo perdido, pero debes ir, te lo ordeno como Rey, te lo ruego como padre. Te lo imploro…
Tras una pausa, respirando hondo, el joven contestó:
- Su majestad, estas lagrimas nunca fueron mas verdaderas. Se han llevado lo que mas queria en el mundo. Siento como una mano ha entrado en mi corazon, arrancandome lo que habia dentro, y dejando un vacio lleno de dolor. Un vacio que duele al respirar, al latir, simplemente al vivir… Por supuesto que debo ir, aunque en ello me lleve la vida, ya que morir o vivir sin ella es casi lo mismo, o peor… Las noches en vela pensando en ella, que me visita para rozarme con sus dedos. Cada segundo sin ella se clava dentro de mi. No lo soporto mas, no puedo respirar. Morire si no lo intento, o quiza si lo intento, pero si asi es, moriré feliz, porque lo habre hecho con ella dentro de mi mente, y ella lo sabra, su majestad lo sabra, y… yo lo sabré. Se lo debo, me lo debo.
El Rey, casi sin poder respirar recompuso su gesto y continuó:
-Asi sera pues, joven caballero. Pero debes saber las normas para ir al santuario. Debes ser despojado de toda hidalguia, llevando solo lo imprescindible, sin llamar la atencion, y superando todas las pruebas. Es casi un viaje de ida… pero ni uno solo de los segundos de mi vida se dedicaran a otra cosa que a rezar por ti, por tu… nuestra, campaña.
- Mi Rey, pido permiso para emprender ya mismo el viaje. No puedo esperar mas, voy en su busca.
- Permiso concedido. Recuerda, solo lo imprescindible, y…espero que ésto no sea un adios- dijo con un hilo de voz casi imperceptible.

CAPITULO II

Y asi fue como aque hombre emprendio su viaje, el mas dificil de su corta y miserable vida, portando tan solo una llave, una caja y un papel escrito. No habia necesitado mucho tiempo para pensar que se llevaria. Esos tres elementos eran todo lo que necesitaba, con la excepcion de la añoranza de su gran amada.
Primero, cruzar a pie el desierto. Purificarse, encontrarse a uno mismo, era el primer requisito para poder pasar por la puerta del santuario.
Dias y dias vagó por el desierto. Soportando hambre y sed, calor agobiante y desorientacion. Aquí empezó el juego…
Voces lo atormentaron, invisibles seres le hacian terribles preguntas que acrecentaban su dolor. “ mirate, tan miserable eres que no pudiste mantenerla a tu lado”, “ no lo conseguirás, sabes que vas a perderla, vuelve”, “ tienes miedo? eso no es nada comparado con lo que te espera” , “ No eres rival para mi”…
Pero aquel hombre, aun roto por el dolor usaba la primera de sus armas. Tenia el papel. Un papel escrito de puño y letra de su amor, de su vida. “Labios de sol, labios que queman al besarme”. Dios… recordaba ese dia. El dia en que se besaron por primera vez, en dia en que la sintio cerca por primera vez, compartiendo aire, compartiendo vida. Aquel sentimiento, aquel papel, era algo que ni una sola de las voces podria cambiar jamas… no tenian tanto poder.
Acaso besasteis asi alguna vez! Les gritaba. Acaso sentisteis algo asi alguna vez!! Estais vacios, dejadme en paz…

CAPITULO III

Y pasaron los dias, no se sabe cuantos, y el joven atravesó por fin el desierto. Casi cegado, quemado por el sol y debilitado, intentaba mantener paso firme hacia su meta, hacia ella. Su recuerdo, la memoria de todo lo que significaba para él le hacia seguir caminando. No en vano habia jurado su amor. No en vano la habia sentido mas dentro que nadie. No en vano, debia seguir.
No seria facil, ya que ahora esperaba la segunda fase del viaje. El bosque de las sombras.
Muchas cosas se podrian decir de aquel lugar. Muchas ciertas, otras tantas inciertas. El problema es que muy poca gente habia podido salir de aquel frio, enloquecedor y laberintico lugar.
Un bosque donde nunca entra el sol. Un bosque lleno de sombras humanoides que te hablan, te llenan de dudas, para luego repetir tus respuestas en un enloquecedor eco.
Del asfixiante calor, paso al horrible frio. Un frio humedo, lleno de soledad y dolor, acrecentado por las continuas voces, risas y arañazos de las sombras. Si, aquellas sombras sabian lo que hacian, intentando atormentarlo, distraerlo, que se olvidara de ella… y tambien robarle la pequeña caja que llevaba consigo. Muchas veces lloró, muchas mas maldijo, otras tantas durmio tirado en la noche, pero mantuvo su caja consigo, no se la llevarian jamas. Cada dia que pasaba era duro, pero un triunfo en si mismo. Mantenerse en pie, buscar la salida era un arduo trabajo, pero al menos seguia en pie, debia hacerlo. Pensaba en su amor, en como cada dia que pasaba sin ella reforzaba su sentimiento, grande, especial. Habria sido una locura de no haber sentido por ella algo tan fuerte que rozaba lo irracional. Recordaba como le dijo “te quiero”. Unas palabras llenas, sinceras, que significaban mucho mas para el de lo que probablemente nadie imaginó. Se habia entregado a ella.
“ Si esto es lo quereis, no lo vais a conseguir jjaja. Yo sé lo que os hace falta, yo se por que lo necesitais, pero jamas lo obtendreis de mi. La caja y su contenido es MIA. No podreis amar a nadie de esta forma. Jamas ”

CAPITULO IV

Desarrapado, maloliento y destrozado, despues de varias semanas encontró por fin una salida del bosque, y por consiguiente un camino hacia la puerta del santuario del espejo. Se sentó un rato mirando al cielo, besó su caja recordando a su amada y se dijo:
-Vamos alla. Si alguna vez merecio la pena arriesgarse, es ahora.

El joven miró sus manos. Intentando comprender como, despues de mil batallas, mil experiencias, se encontraba justo alli, delante de su mas dura prueba. Recordando las palabras del sabio “ me prepare como un toro, para ser duro como el acero, para entregarte mi corazon, delicado como una rosa”. Seria a vida o muerte. Vida contigo, muerte en vida sin ti.
Se acercó a la puerta, vieja, de curiosa forma. Llena de extrañas inscripciones, de otros tiempos, de otras lenguas. De tiempos en los que el amor verdadero existia. Tiempos en los que un” te amo” no tenia tonos grises. Unos tiempos en los que el corazon de tu amor latia dentro de ti. Lenguas que hoy ya no se comprenden, lenguas olvidadas… Eran tiempos romanticos, eran tiempos de titanes, del mas bonito de los fines… el del amor.

El guardian de la puerta le interrumpio bruscamente:
-Tu! Simple mortal, miserable. Veo que llevas las marcas de haber pasado las dos pruebas, cosa que me parece ya en si mismo un exito. Hacia mucho tiempo que nadie venia por aquí, pero eso aun no es suficiente. Ahora llega lo verdadero, lo puro. Estaras preparado para afrontarlo?
- Supongo que si, a eso he venido- Respondio el joven sin abrir los ojos. Su corazon palpitaba descontrolado. Por fin he llegado , he venido a por ti…
- Supones, supones. Por la pinta que tienes, yo mas bien diria que lo que vienes a buscar es un suicidio. Pero si es lo que quieres, adelante. PERO! Ya sabes que debes dejarme lo más valioso de ti en garantia, ya que una vez entres y afrontes las palabras del orcaculo no se puede huir.
- Lo entiendo- Dijo el joven con voz triste- Toma esta caja, mantenla a salvo.- Dijo extendiendo la mano.
- Y lo mas valioso que tienes es esta mierda de caja?- Dijo el guardian mientras le quitaba de las manos la pequeña caja- Mmm ademas esta caliente…
- Si, ahora es lo mas valioso que tengo. Dentro hay una llama, un fuego que no puede apagarse. Dentro esta mi amor, mis sentimientos, que jamas ardieron tanto como con ella. Y ahí permaneceran hasta que vuelva.
El guardian, sorprendido y algo malhumorado contestó:
-Vale. Hum! Puedes pasar. Pero permiteme que no te desee suerte jajaja!

La puerta se abrió lentamente, al menos era lo que parecia, ya que el joven entro a tientas, muerto de miedo, pero con decision.

CAPITULO V

Al abrir los ojos, el joven se estremecio. Una cavidad amplia, una cueva, estaba repleta de cadaveres. Caras desfiguradas, otras ya en los huesos, sembraban todo el suelo. No era muy grande, y el olor era casi insoportable. Una imagen de tragedia de un lado al otro de la estancia. Pero, un momento, alguien estaba vivo en un rincon, sentado, riendo.
Mientras el joven se iba acercando, veia a aquel personaje, por llamarlo de alguna forma. Medio calvo, barbudo, delgado casi cadaverico, repetia las mismas palabras una y otra vez mientras reia freneticamente y bamboleaba su cuerpo adelante y atrás en una especie de demencia.
“ mi corazon aprieta y me desgarra. Yo lo beso, lo acaricio y lo consuelo. Susurrandole cuanto y como te quise…cuanto y como te quiero “
-Anciano, se encuentra bien? Necesita ayuda?- Le dijo el joven.
Al verle, el viejo se echo a reir con una espantosa carcajada.
-Aaah yo te conozco- Dijo el anciano. Y se a por que has venido jajaja pero no podras, porque:
El amor ahuyenta el miedo, y reciprocamente el miedo ahuyenta el amor
Y no solo el amor el miedo expulsa
Tambien a la belleza, la bondad
Todo sentimiento de belleza y verdad
Para quedar tan solo la desesperacion muda…
-Jajaja vete, y buena suerte jajaja porque la vas a necesitar…

Y el joven, extrañado e incomodo por aquellas palabras, dando media vuelta se dirigio por fin a la sala principal, mientras escuchaba al anciano repetir una y otra vez sus palabras. A saber cuanto tiempo llevaba aquí el pobre viejo, ha enloquecido.

Todo estaba oscuro, frio, casi humedo. El joven dio los pasos casi por intuicion, internandose en la profunda oscuridad, respirando hondo.
Una voz potente, retumbó por toda la estancia, fue como un trueno.
-Estas preparado, estas dispuesto?
- Quiero ver al oraculo. Devolvedme a mi amor, no me ire de aquí sin ella.
- Jajaja estupido! Claro que no te iras! Te quedaras aquí para siempre, como los otros.
- No estes tan seguro.
- Nooo, no lo estoy jajaja si quieres ver al oraculo, y recuperar a tu gran amor, mira justo delante de ti, y lucha!

Y una potente luz iluminó al oraculo. No me lo puedo creer. Es un espejo! Las leyendas eran ciertas…
Donde esta ella? Que tipo de broma es esto? Se preguntaba el joven mirando a todos lados, pero era inutil. Lo unico que habia en la estancia era oscuridad, y el espejo.
Dando un paso al frente, se puso justo delante de aquella maldita superficie pulida. Un escalofio atraveso su cuerpo. El dolor le inundó, las lagrimas cayeron por sus mejillas.
El espejo no era normal, no reflejaba la imagen real, sino un conjunto de imágenes. Lo que habias sido, los errores cometidos, las malas acciones, formando una imagen de uno mismo, terrible.
-Eso es lo que eres- Dijo la voz. –Ya no te veo tan valiente eh, lloron.
Es cierto. Aquel hidalgo se dio cuenta de que nada era, mucho menos lo que pensaba ser. Ni parecido a lo que habria querido ser.
-Donde esta ella, devolvedmela. Da igual lo que fui, me importa lo que soy, y sobre todo, lo que soy cuando estoy con ella. Lo es TODO.
- Ella esta al otro lado del espejo. No te la podemos devolver, porque no la tenemos. Algien mas poderoso que nosotros la tiene.
- Debo llegar alli.
- No puedes.
-Lo necesito. La necesito.
- Te digo que no puedes. Quien la tiene es el todopoderoso miedo. No puedes luchar contra el.
- Pues tendre que hacerlo. No hay otra opcion.
- Imposible, no puedes cruzar el espejo, es el otro lado de la realidad. Es imposible. No tiene sentido.
- Para quien, para ti? Porque para mi si lo tiene.
-No puedes, lo siento. Es la realidad.
- No mi realidad. La necesito. La amo. Tu no lo entiendes.
- Mucho mas de lo que crees. Deja de llorar. Siento decirte que si has venido aquí a por ella, has perdido el tiempo, ya que no te la podemos devolver. El Miedo es mas fuerte que tu, y hasta que el mismo oraculo.
-Deja mis lagrimas donde estan. Necesito verla. Como puedo pasar, debo morir? Quiza romper el espejo?
-No digas tonterias, el espejo no se puede romper. Puedes acercarte, y si tu amor es verdadero, quiza puedas verla, pero no puedes atravesarlo.
Acercandose al espejo, manteniendo fija la mirada en él. Tras un largo silencio, que fue eterno, el joven se estremecio de nuevo.
- La veo, la siento. Estoy aquí cielo, como te dije que haria siempre. Sé que sientes ese abrazo de oscuridad, pero mirame, sienteme. Tus palabras resuenan en mi cabeza “no lo haras”. Tus besos aun me abrasan… No es el qué, sino con quien, y eres tu. Por favor… Puede que quiza no me creas, pero las mas bonitas historias se crearon de lo imposible, de lo especial, y eso es lo que siento estando contigo…
Y allí quedo largo tiempo, mirando al espejo, acariciandolo, besandolo.
-Lo siento, tu tiempo ha llegado a su fin. Lo siento. No hay forma.- Dijo la voz con un tono algo mas comprensivo.- No te puedo ayudar…debes irte.

El joven, destrozado, se acercó lo más que pudo al espejo. Gritandola por si pudiera oirle, diciendole lo que sentia por ella. Golpeando la superficie con todas sus fuerzas.
Gritó que la amaba. Que él no habia buscado una edad, una religion, un color…tan solo una persona. Y era ella.
En un momento de dolor, de rabia, de desesperacion, sacó el ultimo de sus preciados objetos, la llave. Se abalanzó sobre el espejo, y presiono con su mano todo lo fuerte que pudo, empujando con todo su ser, con toda su alma. Poco a poco sintió como el espejo cedía, inundando su brazo con un frio desgarrador, doloroso hasta mas no poder, terrible. Pero siguió metiendo su brazo, y abrio la mano gritando:
-Esta es la llave de mi corazon, tan solo debes tenerla tu. Cojela! Por favor! Si te dije “te quiero” te pido perdon, porque creo que fue insuficiente palabra para todo lo que sentia, no supe que mas decir. Cojela, cojela!
-Algo calido rozó sus dedos , mientras sonaba en su mente la voz de su amor. De lo que mas queria en ese momento en el mundo, diciendole “entrelazar tus dedos con los mios, y no soltarlos jamas”, mientras se quedaba con la llave.

CAPITULO VI (fin)

Poco a poco el espejo fue expulsando el dolorido brazo del joven. Y la luz se fue apagando.
El joven volvio a la anterior estancia, mientras el anciano reia sin cesar repitiendo “ Mi corazon aprieta y me desgarra. Yo lo beso, lo acaricio y lo consuelo. Susurrandole al oido cuanto y como te quise…cuanto y como te quiero”
El joven se aproximó lentamente hacia él. Con una mezcla de dolor, desesperacion y rabia dentro de si. Se sento a su lado, abatido. Tras un largo rato, intento tranquilizarse, debia encontrar la forma de atravesar el espejo. Respiró hondo y dijo:
-Tranquilo anciano, tranquilo, vas a tener compañía por un largo tiempo. Quieres oir una historia de verdadero amor?
El anciano rió descontroladamente. Despues de unos segundos para tomar aire, repondió:
- Si ya la conozco. Acaso no me reconoces? Tu y yo somos el mismo.


FIN.

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